La junta directiva del FC Barcelona con Josep Maria Bartomeu a la cabeza, tomó la decisión de dimitir, conjuntamente, después de la respuesta de la Generalitat respecto al voto de censura, contraria a su posicionamiento y dando por hecho que se pudiera llevar a cabo el referéndum este mismo fin de semana bajo los requisitos exigidos por el Procicat.

Un día después de que el presidente, durante una tensa rueda de prensa telemática, asegurase su intención de mantenerse en el cargo porque "no hay razón para una dimisión", la presión de sus compañeros de junta y el verse sin una salida a partir del comunicado de la generalitat le hicieron variar de opinión, atendiendo a que no tenía otra salida en caso de no convocar el voto de censura, este martes era el último día hábil de acuerdo a los estatutos del club, y que éste no podía retrasarse más allá de la media noche.

La dimisión se argumentó en evitar poner en riesgo la salud de los socios con una votación en pleno estado de alarma sanitaria y, entendiendo la inestabilidad social que sufre el club, calmar los ánimos. A partir de la dimisión oficial de la junta directiva, empujada por una protesta cada vez más generalizada de los socios y la presentación de 20 mil firmas en su contra, el Barcelona quedará en manos de una junta gestora que, encabezada por Carles Tusquets, deberá convocar las elecciones a la presidencia en un plazo de entre 40 días y tres meses.