En Roma, los niños volvieron a encontrarse con sus camaradas de clase después de seis meses de ausencia, pero han tenido que someterse a medidas drásticas, como el uso de mascarillas o la limitación de los tiempos de recreos. Una nueva rutina engorrosa que “se tendrá que adoptar a diario”, como lo explica Josune del Castaño, madre de dos niños que volvieron a la escuela este lunes en las afueras de Roma.

Según ella, es una cuestión de tiempo: “La organización se pondrá poco a poco en marcha, esta mañana he tenido que tomar la temperatura de mis dos hijos, explicarles las nuevas reglas y ponerles la mascarilla. Eso lleva 10 minutos y 10 minutos cuando uno ya corre por la mañana es oro, así que me compraré el termómetro que sólo demora 3 segundos en dar la temperatura. Lo que más me preocupa es la capacidad de la escuela para llevar a cabo el programa escolar del año, aunque encuentro que limitar los recreos a 30 minutos en un día de ocho horas, es demasiado poco, y difícil de mantener. Deberían haber abierto las escuelas a media jornada.”

Cualquier alumno o profesor en contacto con un individuo positivo de Covid-19, será puesto en cuarentena inmediata, y la escuela también podrá cerrar. El protocolo de seguridad fue firmado por la ministra de la Educación, Paola Azzolina, y los sindicatos el jueves pasado, tras una negociación complicada marcada por tiras y aflojas de parte y de otra.

Finalmente, se establecieron las nuevas reglas para todo el territorio, así como nuevas instalaciones que permitan un aprendizaje individual, o en pequeños grupos, horarios cambiados, recreos limitados, comedores cerrados, y clases presenciales y virtuales. Los docentes deberán integrar en sus programas escolares, lecciones para que los niños aprendan a no tocarse los ojos, la nariz, las manos o la boca. Un protocolo que será financiado con 1.300 millones de euros.

En Italia se registraron 1.500 casos de Covid-19 en el último día y el gobierno hizo un llamado a la prudencia a los padres y los profesionales de la educación en este momento de regreso masivo a clases. Y tal como lo había previsto el propio jefe de Gobierno, Paolo Conte, está habiendo dificultades como por ejemplo la ausencia de profesores, la aglomeración de padres frente a las escuelas y la falta de material escolar, mesas individuales o de mascarillas para todos los alumnos.