Cientos de crías de foca gris están muriendo en las costas del mar Báltico de Estonia y Letonia, tras el primer invierno sin hielo en décadas en la costa nórdica, dijeron investigadores. Para poder criar a los cachorros durante el invierno las focas grises necesitan hielo porque les ayuda a mantenerse alejadas de depredadores como lobos o zorros.

Sin ese ambiente, los animales se han visto relegados a islotes en los que normalmente no habitarían, causando hacinamiento, afectando la temporada de reproducción y reduciendo la tasa de supervivencia de los recién nacidos.

“Había algunas islas que eran blancas, todas cubiertas de crías de foca (...), no habíamos visto una imagen así antes”, contó a Reuters el investigador Mart Jüssi, que ha estudiado a los mamíferos durante los últimos 30 años.

Jüssi dijo que algunos de los islotes más grandes estaban tan sobrepoblados que la tasa de mortalidad entre las crías se calculaba en al menos un 50 por ciento.

Eso debido en parte a que los cachorros pierden a sus madres más fácilmente, sin obtener suficiente comida. Alrededor de 3.000 crías de focas nacen cada año en la costa del mar Báltico. “Ahora la mayoría de los cachorros van a morir”, agregó Jüssi.

Esta primavera boreal, el problema se ve agravado por el coronavirus, que mantiene a los investigadores alejados de las focas. Estonia ha detenido los viajes entre el continente y sus islas.

La Agencia de Conservación de la Naturaleza de Letonia recibe cientos de llamadas diarias sobre focas en la costa, las que normalmente estarían en los hielos.