Ninguna época del año se siente tanto como la Navidad. Sobre todo, porque se prepara con mucho tiempo de antelación antes de que llegue el 25 de diciembre. Apenas estamos quitando el altar de Día de Muertos y guardando los disfraces de Halloween y en redes sociales ya se empieza a hablar de los festejos de diciembre. Incluso, en países como Venezuela, los decorados empezaron desde el 1 de noviembre.

Pero en los supermercados y en las tiendas departamentales, los festejos iniciaron en septiembre (y algunos más precoces, en agosto) con la comercialización, en algunos casos discreta y en otros muy evidente, de esferas, listones y figurillas de Santa Claus o muñecos de nieve y renos. “Navidad es la venta del año más importante, por encima de festividades como el Día de la Madre o San Valentín”, explica a Verne Alin Moreno Ríos, coordinadora de la maestría en Mercadotecnia y Publicidad de la Universidad Iberoamericana. “Por eso, las empresas buscan alargarlo más allá de un mes o mes y medio”, detalla.

Los mexicanos aman las actividades navideñas. Según una encuesta de Consulta Mitofsky, 91,9 por ciento de los mexicanos cena en familia, 78,5 por ciento pone árbol en su hogar y más del 62 por ciento le gusta adornar su casa con motivos de la temporada, cifras que han aumentado en los últimos años. “Se alarga porque es la época más rentable para la venta de productos y servicios”, dice Rubén Darío Vázquez, académico de la UNAM.

Basta ver el gasto que se hace en regalos y adornos. Según Kantar TNS, en 2018 los mexicanos gastaron en promedio 4.437 pesos en regalos navideños (unos 230 dólares), más que los 3.683 pesos (unos 190 dólares) que gastaron en 2017. Juguetes y adornos navideños son una de las categorías favoritas.

Según Moreno, existen varios factores que llevan a las tiendas y empresas de comercio a adelantar la festividad. Una de ellas, tiene que ver con los precios de distribución, almacenaje y transporte. “Son más bajos a mediados de año, por eso también se inicia desde antes, bajo la lógica de que si ya se tiene el producto, lo mejor es sacarlo cuanto antes a los puntos de venta”, indica.

A los amantes de la temporada no les importa que haya muñecos de nieve aunque afuera haga calor de verano. “Los que gustan de la temporada son consumidores muy exigentes, así que adquieren en septiembre y octubre porque el precio es un poco más bajo”, dice la experta en mercadotecnia.

Por otro lado, iniciativas para mejorar el consumo como El Buen Fin, hacen que buena parte de la población reciba su aguinaldo o gratificación antes de tiempo. “Se empieza a gastar mucho antes de que llegue diciembre”, dice Vázquez.

Además de las razones de mercado y de negocio, no hay que olvidar el efecto psicológico de la Navidad, que remite a emociones en los consumidores. “Se tiene la sensación de que si el año estuvo malo o fue difícil, la Navidad acabará con cualquier pesimismo”, señala Moreno. “Pone de buenas a mucha gente y eso impulsa el comercio”, comenta Vázquez, académico de la UNAM.

¿Y qué hay de los Grinch, esos personajes que odian las fiestas de fin de año? Que entre más se quejen, más ayudan a crear el mensaje navideño. “Ellos en realidad odian la Navidad, pero tiene el efecto contrario porque se sigue hablando del tema: el cerebro sigue diciendo que es Navidad”, dice la académica de la Ibero.

Aunque el tema es motivo de bromas y memes, los expertos consideran que la Navidad se seguirá adelantando si las personas siguen comprando anticipadamente. O se disfruta, o se odia, es cuestión de cada quien.