Micah Hyde aún recuerda el discurso que le dio el entrenador de primer año de los Bills Sean McDermott a fin de convencerlo de firmar con Buffalo como agente libre en 2017.

“Dijo ‘vamos a ser anfitriones de un partido de postemporada y queremos entrar en el estadio caminando por el túnel, escuchando la sal crujir debajo de nuestros zapatos’”, recordó esta semana el profundo. “Entonces esa visión que hemos tenido desde el 2017 se convirtió en realidad”.

Aunque no se pronostica nieve, por lo que no habrá sal, el estadio de los Bills sí crujirá el sábado —pese a un número limitado de espectadores. Los Bills (13-3), campeones del Este de la Conferencia Americana por primera vez en 25 años, serán locales en un partido de playoffs por primera vez en 24, enfrentando a los Indianapolis Colts (11-5), séptimos preclasificados.

Mucho ha cambiado desde que McDermott llegó y Brandon Beane fue contratado como gerente general. Ambos han transformado la franquicia que no cosechó muchas victorias durante una racha de 17 años sin playoffs. Los Bills han vuelto a ser relevantes.

Disputarán su tercera postemporada en cuatro años desde la época dorada del mariscal de campo Jim Kelly en la década de 1990, cuando Buffalo era un constante invitado a los playoffs en una racha que incluyó cuatro apariciones consecutivas en el Super Bowl, todas derrotas.

A ese aire de nostalgia se sumará la presencia del entrenador en jefe de los Colts Frank Reich, quien pasó ocho de sus nueve años de carrera en Buffalo como suplente de Kelly. “Siempre seré aficionado de los Bills, excepto este sábado”, aseguró Reich.

Ciertamente fue un seguidor el domingo, cuando Buffalo superó a Miami y les dejó el camino abierto a los Colts para alcanzar la postemporada con un triunfo ante Jacksonville. Reich logró que Indianapolis apareciera en playoffs por segunda vez en tres años. Cuenta con un equipo que combina veteranos y jóvenes, con el quarterback de 17 años de experiencia Philip Rivers por un lado y el corredor novato Jonathan Taylor por el otro.

CORREDOR DE ANTAÑO

Taylor ha estado corriendo como lo hizo en el futbol colegial.

El novato que proviene de Wisconsin corrió para un récord de franquicia de 253 yardas y dos anotaciones frente a Jacksonville y promedia 86,3 yardas por encuentro y 4,4 yardas por acarreo en los últimos seis duelos en los que sumó ocho touchdowns, incluyendo uno en recepción.

EN DUDA

Los dos mejores receptores de Bills, Stefon Diggs (oblicuo) y Cole Beasley (rodilla) están en duda.

Beasley entrenó en forma limitada por primera vez el jueves tras lesionarse hace dos semanas. Diggs tampoco ha tenido actividad normal tras lesionarse el domingo.