Victoria Cruz Romano, estudiante de la Facultad de Ciencias Químicas de la BUAP y Premio Estatal del Deporte 2017, ganó medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, con el equipo mexicano que disputó la final con el representativo de República Dominicana.

Por la mañana, la delegación mexicana efectuó la kata Papuren, la cual les valió un puntaje de 23.06, calificación que mostró una gran técnica y sincronización. Con esto, logró vencer a las representantes de Brasil y Costa Rica en la ronda eliminatoria, para instalarse en el duelo por la medalla de oro de esta disciplina, la cual obtuvo el equipo de República Dominicana.

A lo largo de su trayectoria en esta disciplina, la también consejera universitaria ha logrado cinco medallas de oro y cuatro de plata en olimpiadas nacionales; un oro y dos platas en campeonatos panamericanos; así como tres oros, tres plata y cuatro bronces en campeonatos centroamericanos y del Caribe.

En mayo participó en el XIX Campeonato Centroamericano y del Caribe de Karate, en San José, Costa Rica, donde ganó el oro en la categoría sub 21 y la plata en la categoría adultos, en kata por equipos. De igual forma obtuvo el bronce en kata individual femenil en la Universiada Nacional 2019.

En el 2018, la Federación Mexicana de Karate-Do le otorgó un reconocimiento como una de las mejores atletas de la selección nacional y un año antes recibió el Premio Estatal del Deporte.

Cruz Romano obtuvo su pase para participar en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 tras su destacada participación en el Campeonato Panamericano de Karate, que tuvo lugar del 20 al 23 de marzo en Panamá, donde formó parte del equipo mexicano femenil de kata, el cual quedó como el segundo mejor en la ronda de pases, detrás de República Dominicana.

En este campeonato, Victoria también ganó la medalla de bronce en la misma categoría de kata femenil por equipos, luego de que el grupo de deportistas mexicanos venció al de Colombia.

La consejera universitaria mantiene una rutina de entrenamientos de seis días a la semana, de dos a tres horas cada día, además de acudir a sus clases en la Universidad, pues afirma: “Quiero aportarle a la Universidad, he estado en sus instalaciones desde que comencé a entrenar a los tres años de edad, y por eso quiero devolverle algo a esta institución que se ha convertido en mi segunda casa”.

Al igual que con el karate, es una apasionada de su carrera, la Licenciatura en Química, que le brinda una nueva mirada de la vida y su entorno. De pequeña soñaba en convertirse en una gran atleta. Hoy, una realidad, considera que puede inspirar a futuras generaciones de deportistas y estimularlos a alcanzar sus metas, tal y como ella lo logró gracias al apoyo de su familia, compañeros, amigos y entrenadores.