El racismo es un tema que se aborda con frecuencia. En nuestro país y en cada ámbito de la vida social es un fenómeno latente, pero ¿qué significa ser racista? Nuestro lenguaje, el humor con el que nos expresamos, lo que consumimos en la televisión, lo que compartimos en nuestra virtualidad, en cada detalle hay una forma de racismo guardada. Es algo normalizado.

Hernán Gómez Bruera, en El color del privilegio (Planeta), rompe el silencio en torno a la conversación del México racista. A través de una investigación y análisis de hechos cotidianos, declaraciones y actos de personajes de la vida pública, desentraña la estructura social y económica de un sistema que brinda ventajas a un sector de la población, al tiempo que discrimina y segrega a otro.

“Sucede que para ser o dejar de ser racista poco tiene que ver el que uno sea buena o mala persona. Tampoco hace falta estar consciente de que uno es racista. De hecho, las principales manifestaciones del racismo en México se producen sin que tengamos la menor conciencia de ellas.”

El color del privilegio abre la conversación ante el necesario debate que exige esta problemática social. Con tono incisivo, agitador y tomando mano de ejemplos en redes sociales, Hernán Gómez invita a la observación para lograr encaminar la solución de una de las cuestiones que históricamente han marcado al país y que, según el autor, es una responsabilidad que recae en el individuo.

“… el racismo no es algo que practican los otros, mientras uno lo observa desde la distancia. Implica aceptar que en cada uno de nosotros vive un racista que debe aprender a identificar dónde guarda ese racismo y de qué distintas maneras lo practica.”