Los centros de investigación universitarios relacionados al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) deben vincular la investigación con los grandes problemas nacionales, después de un largo periodo de ciencia neoliberal que afectó las estructuras, creó élites y cedió la mayor parte del recurso a la iniciativa privada y a las trasnacionales, así lo plantearon investigadores tlaxcaltecas en la mesa “Las políticas de ciencia y tecnología de la 4T”.

Los investigadores Celia Hernández Cortés, Pedro Antonio Ortiz Báez y Ricardo Nava Olivares del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias sobre Desarrollo Regional (CIISDER) de Tlaxcala, coincidieron en que la política gubernamental de la 4T reivindica una ciencia de carácter social, después de que los gobiernos panistas dirigieron los recursos a las empresas privadas o el deficiente producto científico, de “mala calidad”, del periodo de Enrique Peña Nieto.

Tras el análisis del Programa Sectorial 2019 – 2024 en ciencia y Tecnología, la investigadora Celia Hernández señaló que la política de austeridad se entiende a partir de que “el mayor presupuesto no implica mayor calidad de la ciencia, tal y como sucedió en el sexenio pasado que tuvo uno de los presupuestos más grandes pero la calidad de la investigación estaba desvinculada socialmente o con productos de baja calidad."

En este nuevo sexenio “sí cambió la orientación de la política gubernamental de la ciencia, con un detalle en el financiamiento interno del Conacyt, superando el pensamiento anglosajón con una posición política enfática y una orientación ideológica que se aleja del neoliberalismo y los grandes capitales que poco intervinieron en una ciencia del bienestar social”, dijo.

Por su parte, Pedro Ortiz Báez señaló que la política de la ciencia generó élites en el Conacyt y en las universidades públicas, dominadas por pequeños grupos de poder que restringen la libertad de la investigación o el desarrollo de proyectos.

Ahora, el Programa Sectorial del gobierno federal incluye propuestas de investigación que buscan hacer frente o impactar en temas como salud mental, agua, sistemas socioecológicos, violencias estructurales, inclusión social y biocultura.

“Sin duda la 4T, por lo menos en el Programa Sectorial, ha generado una ruptura con el modelo de la ciencia, con una propuesta que tiene una clara visión de ciencia social, de quitar élites, de centrar los recursos lejos del capitalismo en crisis con su modelo neoliberal”.

Los investigadores en Tlaxcala coincidieron en que la ciencia no debe ser un nicho de recursos para proyectos inútiles como sucede en el Colegio de Tlaxcala (COLTLAX), que accedió a recursos millonarios para hacer investigaciones “sin interés social”.

“Recuerdo la investigación del director del Coltlax, Alfredo Cuecuecha Mendoza, sobre cómo llevar tarjetas bancarias a las comunidades migrantes, esa investigación costó más de 5 millones de pesos de financiamiento y resultó una investigación inútil; es decir, debemos enfocarnos en cómo y para qué vamos a orientar los fideicomisos”.

Destacaron que el gobierno federal prevé dispersar recursos a través de fideicomisos en otros estados de la república como Puebla e Hidalgo, como parte de una descentralización de los fondos de investigación en las grandes empresas o ciudades.

“¿Ciencia para qué? Ese es el tema que está a discusión en este periodo de la 4T; hay cambios, pero debemos ver en qué modo, bajo qué nuevas condiciones se desarrollan los proyectos de investigación, pero creo que la pregunta es central para tener un punto de partida en la región”, cerró Ricardo Nava, director del CIISDER.