Una simple prueba de sangre para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer ––que está en la lista de deseos de muchos médicos, investigadores y pacientes–– puede estar más cerca de ser realidad, según los resultados de investigaciones presentadas virtualmente esta semana durante la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer 2020.

En un estudio, revelado este martes en la conferencia y publicado en la revista JAMA, una prueba de sangre para detectar la proteína tau ––uno de los signos distintivos del alzhéimer–– resultó tan precisa como una punción lumbar o una tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés), que son los mayores estándares actuales para el diagnóstico de la enfermedad en vida.

La prueba también pudo diferenciar los diferentes tipos de demencia cognitiva e incluso señalar signos tempranos del alzhéimer. Aunque se requiere investigación adicional y es probable que una prueba de este tipo tarde años en estar disponible, los expertos aseguraron que los resultados son alentadores.

“Esta investigación representa un paso emocionante hacia el desarrollo de una prueba de sangre que podría ayudar a identificar la enfermedad de Alzheimer al enfocarse en subtipos específicos de tau, una de las proteínas clave que se vuelve anormal como parte de los cambios del alzhéimer en el cerebro”, explicó Clive Ballard, profesor de enfermedades relacionadas con el envejecimiento en la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, Reino Unido, y quien no participó en el estudio.

“Una prueba de sangre confiable para la enfermedad de Alzheimer sería un gran impulso en la investigación de la demencia, lo que permitiría a los científicos probar tratamientos en una etapa mucho más temprana, algo que a su vez podría llevar a un gran avance para las personas que viven con demencia”, señaló la Dra. Rosa Sancho, directora de investigación en Alzheimer’s Research UK, quien tampoco participó en el estudio.

En busca de una proteína mutante

En un estudio de tres partes, investigadores de los Estados Unidos y Suecia midieron una versión anormal de la proteína tau llamada p-tau217 y encontraron más cantidad de esa proteína modificada en la sangre de personas con alzhéimer que en los participantes sanos.

¿Cómo entra la proteína tau en la sangre? Parece cruzar la barrera hematoencefálica.

“La proteína tau se modifica y se agrupa de manera anormal en los cerebros de las personas con la enfermedad de Alzheimer y con algunas demencias frontotemporales, y parte de esta proteína tau se escapa del cerebro hacia la sangre”, explicó Tara Spiers-Jones, directora adjunta del Centre for Discovery Brain Sciences en la Universidad de Edimburgo, quien no participó en el estudio.


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