A finales de febrero de 2020, la empresa farmacéutica Moderna (MRNA), ubicada cerca de Boston, anunciaba que su prototipo de vacuna frente al nuevo coronavirus se encontraba lista para pasar a la fase 1 de los ensayos y empezar a probarse en humanos. Ahora, la compañía acaba de publicar una nota en la que avanza los resultados preliminares de estos primeros ensayos, liderados por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE UU. Aunque se trata de una muestra muy pequeña y habrá que ir confirmando los datos en las sucesivas fases, estos parecen prometedores: la vacuna podría ser segura y capaz de generar una respuesta inmunitaria potente en los participantes.

Vacuna a base de ARN

La vacuna contra el SARS-CoV-2 consiste en inocular instrucciones genéticas, en este caso ARN, que serán capaces de inducir en las células humanas la formación de una proteína del coronavirus, que es la que puede provocar la respuesta inmune. En concreto, se estimula la producción de la proteína S, fundamental para la unión e infección de la célula huésped. De esta forma se consiguen reproducir las órdenes que da el SARS-CoV-2 cuando infecta una célula sin necesitar de inocular el virus completo. Los anticuerpos capaces de neutralizar esta proteína, por tanto, bloquearán la capacidad de infección del virus.

Ensayos en fase 1

En esta primera etapa de los ensayos clínicos en humanos han participado 45 voluntarios de entre 18 y 55 años, divididos en tres grupos. Uno de los objetivos de la fase 1 es comprobar qué dosis de la vacuna es segura, y por ello cada grupo ha recibido dos dosis de la misma a distintos niveles: 25 microgramos (µg), 100 µg y 250 µg. Para los dos primeros ya se tienen los resultados preliminares, así como para la primera dosis de 250 µg. Dos semanas después de recibir la primera dosis, todos los participantes desarrollaron anticuerpos frente al SARS-CoV-2, y cuanto mayor era la dosis de vacuna, mayor era la respuesta inmunitaria. Aún no se conocen todos los resultados para este primer ensayo, ya que primero se comenzó por las dosis más bajas y, al comprobar que no había efectos secundarios graves, se iniciaron los ensayos con las dosis mayores. Moderna tampoco ha aportado datos sobre la cantidad de anticuerpos producidos a cada dosis o sobre si ha habido diferencias significativas en la respuesta inmunitaria entre los participantes. En otros estudios paralelos realizados en ratones, además, se ha comprobado que la vacuna impide la replicación del virus en las células pulmonares.

Seguridad

La vacuna presentaría un perfil de seguridad consistente con el observado en ensayos clínicos previos para otras vacunas frente a enfermedades infecciosas desarrolladas por Moderna. En los grupos de dosis de 25 µg y 100 µg tan solo se experimentó un efecto adverso clasificado como grado 3 en un participante que recibió 100 µg y que presentó un enrojecimiento transitorio alrededor del sitio de la inyección. En el grupo de 250 µg se observaron tres pacientes con síntomas sistémicos de grado 3 después de la segunda dosis. Todos los eventos adversos fueron transitorios, de resolución automática, y no se han informado eventos adversos de grado superior. En base a estos resultados, en la fase 2 se estudiarán en profundidad dos niveles de dosis: 50 µg y 100 µg. Además, el estudio de fase 1 se está modificando para incluir una cohorte de nivel de dosis de 50 µ.

¿Qué fechas se barajan?

El equipo de investigadores acaba de recibir la aprobación de la Agencia de Medicamentos y Alimentación de EE UU (FDA) para realizar los ensayos de fase 2, que se espera comiencen en pocos días. Además, la compañía ultima en estos momentos el protocolo para la fase 3, que empezaría en julio. “Estos datos provisionales, aunque tempranos, demuestran que la vacuna experimental provoca una respuesta inmune de la misma magnitud que la causada por una infección natural, y que esta respuesta se produce incluso a una dosis tan baja como 25 µg, ha explicado Tal Zaks, director médico en la compañía. "Cuando se combina con el éxito en la prevención de la replicación viral en los pulmones de un modelo preclínico a una dosis que provocó niveles similares de anticuerpos neutralizantes, los datos corroboran nuestra creencia de que esta vacuna tiene el potencial de prevenir la enfermedad de COVID-19". En caso de tener éxito, la compañía espera tener lista la vacuna para su distribución en EE UU a finales de año, y a principios de 2021 podría estar disponible para otros países.

¿Podemos cantar victoria? Esperemos hasta la fase 3

Como ya hemos comentado, los resultados avanzados por Moderna en su comunicado de prensa son preliminares, pertenecen a una muestra muy pequeña y, esto es muy importante, los participantes pertenecen al grupo de menor edad. “Hasta que no se complete el ensayo en fase 3 no se sabrá si la vacuna es realmente eficaz para prevenir la enfermedad de COVID-19”, ha explicado a Science Media Centre Stephen Evans, profesor de farmacoepidemiología en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, y que no ha participado en el estudio. “El objetivo de la fase 1 no es demostrar la eficacia en la reducción o prevención de la enfermedad, sino medir lo que se llama ‘inmunogenicidad’, que es la respuesta de anticuerpos, un requisito mínimo para que la vacuna funcione. Por otro lado, también se evalúa la ‘reactogenicidad’, que estudia si hay reacciones inmediatas a la vacuna”, explica el experto. El mundo entero espera con expectación la llegada de la ansiada vacuna y, aunque los resultados son alentadores, los expertos recomiendan prudencia: hasta que no lleguen los resultados de la fase 3 no sabremos realmente la vacuna es realmente efectiva para protegernos frente la COVID-19.