Muchos países están invirtiendo un gran esfuerzo científico en el desarrollo de una vacuna eficaz y segura para el coronavirus SARS-CoV-2. Recientemente, Estados Unidos, China y Chile anunciaban candidatas prometedoras a vacuna, pero elaborar una vacuna es un proceso largo y complejo, y antes, cada una de estas candidatas tendrá que pasar por diversas fases antes de que esté lista para su administración.

En el día de ayer, conocimos la existencia de una nueva posible vacuna contra la enfermedad COVID-19, que además presenta un método de aplicación innovador, y tiene muchas ventajas en cuanto a la fabricación en masa y el almacenamiento.

La han presentado científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh y, según el artículo académico en la que la describen publicado por The Lancet, obtuvo resultados prometedores “después de la revisión por pares”; es decir, tras la herramienta de valoración crítica de todas las investigaciones enviadas a revistas científicas, y que realizan expertos de esa área que no forman parte del estudio en cuestión, avalándolo.

¿Cómo actúa este prototipo de vacuna?

Probada en ratones (y esto es importante), la vacuna fue administrada a través de un parche del tamaño de la punta del dedo índice, y fue capaz de producir anticuerpos específicos para el SARS-CoV-2 en cantidades que se consideraron “suficientes para neutralizar el virus” en las dos semanas posteriores a la inoculación.

La publicación, que se puede leer en EBioMedicine, especifica también que los investigadores contaron con la experiencia previa de otros brotes epidémicos de coronavirus: “Teníamos el conocimiento anterior de SARS-CoV (2003) y MERS-CoV (2012). Estos dos coronavirus, que están estrechamente relacionados con el SARS-CoV-2, nos enseñaron que existe proteína en particular, llamada proteína 'en espiga’, es importante para inducir inmunidad contra el virus. Por eso, sabíamos exactamente por dónde empezar a combatir este nuevo virus”, en palabras de uno de los autores principales, Andrea Gambotto, profesor asociado de cirugía en la Facultad de Medicina. Y añade: "Por eso es importante financiar la investigación de vacunas. Nunca se sabe de dónde vendrá la próxima pandemia".

La candidata a vacuna presentada por China, y que acaba de empezar los ensayos clínicos, se basa en el ARN mensajero (el coronavirus está formado por ARN, proteínas y lípidos). En cambio, el nuevo prototipo descrito por los investigadores estadounidenses de Pittsburg (que precisamente han llamado PittCoVacc), utiliza ‘piezas’ de las proteínas en espiga del virus obtenidas en el laboratorio para ‘construir’ la inmunidad, de manera similar a como actúan las vacunas contra la gripe estacional.

Se administra como una ‘tirita’ de microagujas en la piel

Pese a las similitudes con la vacuna de la gripe, estos investigadores han utilizado un enfoque novedoso para administrar el medicamento: se trata de la matriz de microagujas. Esta matriz es un parche del tamaño de la punta del dedo índice. Se trata de 400 agujas diminutas que administran las piezas de proteína en espiga viral en la piel, donde la reacción inmune es más fuerte. El parche se deja colocado como si fuera una tirita y, después, las agujas simplemente se disuelven en la piel porque están hechas de azúcares.

Los científicos dicen que esta forma de administración tan innovadora serviría para aumentar la potencia de la vacuna. Esto la convertiría, además, en una vacuna de administración indolora. El sistema de administración, según los investigadores, sería altamente escalable, es decir, que puede fabricarse en grandes cantidades fácilmente.

Ventajas en la producción en masa y el almacenamiento

Los ingredientes de la vacuna, las piezas de proteínas, son fabricadas por una "fábrica de células”, un cultivo diseñado para expresar la proteína en espiga del SARS-CoV-2. Por su parte, la producción en masa de la matriz de microagujas implica un molde. Además, una vez fabricada, la vacuna puede permanecer a temperatura ambiente hasta que sea necesaria, eliminando la necesidad de refrigeración durante el transporte o almacenamiento.


Uso en humanos: ¿cuándo podría estar disponible?

Todavía es pronto para saberlo. Por el momento, los animales a los que se les ha administrado este protototipo de vacuna a través de las microagujas aún no han sido monitorizados a largo plazo, pero los investigadores indican que parecen seguir la misma tendencia que aquellos a los que, en su día, generaron anticuerpos contra el SARS: produjeron una inmunidad suficiente como para neutralizar el virus durante, al menos, un año.

Es importante destacar que la vacuna PittCoVacc mantiene su potencia incluso después de haber sido completamente esterilizada con radiación gamma, un paso clave para hacer un producto que sea aptopara su uso en humanos.

Los autores ahora están en el proceso de solicitar la aprobación de la FDA, con lo que está previsto comenzar el ensayo clínico en humanos en los próximos meses.

La parte ‘negativa’ es que habrá que esperar muchos meses para tener la vacuna disponible, como ocurre con todos los prototipos que se han venido desarrollando. Una vez se inicie en ensayo clínico (para lo cual aún faltan meses), las pruebas en pacientes generalmente requieren al menos un año.