En México,se estima que cuatro de cada 10 botellas de tequila vendidas son apócrifas, de ahí la importancia de generar métodos eficaces para su autentificación. La producción de esta bebida mexicana, elaborada a partir del agave Tequilana weber variación azul, se encuentra regulada y debe cumplir con parámetros de calidad.

Científicos de la UNAM cuentan con modelos para caracterizar tequilas por su tiempo de añejamiento (blanco, reposado, añejo y extra añejo), categoría (cien por ciento agave y mixtos) y para distinguirlos de otras bebidas, como destilados de agave o mezcales.

En algunos casos, también es posible saber la calidad de los mismos. Estas estrategias no son exclusivas para analizar tequilas, ya que pueden ser aplicadas en todos los campos de la ciencia, aclaró.

Los expertos de la UNAM trabajan con la quimiometría, un área de la química que emplea métodos matemáticos y estadísticos para diseñar y optimizar experimentos encaminados a obtener información de un grupo de sistemas químicos, para el análisis de un número elevado de muestras y variables.

Con esta investigación buscan una solución a la adulteración, que con el paso del tiempo se ha vuelto más sofisticada, por lo que los procedimientos analíticos también deben ser cada vez mejores.

Esta aportación también contribuye a consolidar la industria tequilera, pues el tequila se ha convertido en la bebida alcohólica más vendida en el país y se exporta a más de 120 naciones. De acuerdo con el Consejo Regulador de Tequila AC (CRT), de enero a noviembre del año pasado se exportaron más de 209 millones de litros (82.4 por ciento fue para Estados Unidos).

El posicionamiento del producto es vital, pues esta industria además de producir ingresos por mil 300 millones de dólares anuales, es un gran generador de empleos. FUENTE: UNAM